Papá, por qué soy distinto?

10 07 2008

-Para triunfar, hijo mío- dijo Jobs al iPhone.

Entrañable respuesta, pero…. es cierta?

Desde que tengo uso de razón, no recuerdo similar expectación en España ante el lanzamiento de un determinado teléfono móvil, tanto hype, impacto mediático, rumorología, etc.

Independientemente de que se vendan más o menos unidades (en número) del terminal, está clarísimo que el negocio va a salir redondo: van a llegar a los usuarios que ellos quieran, y si no venden más es simplemente por seguir conservando ese toque de exclusividad que tienen Apple y el iPhone. Pero lo mejor de todo es que técnicamente, en cuanto a hardware, el aparato no supera de manera tan clara a la competencia… cómo se las apañan entonces para pegar tal zambombazo?

Es simple: distinguirse.

Si no tienes mejor cámara que Sony Ericsson, mayor cantidad de software disponible que Nokia, ni ganas en precio a LG… tira por la calle de en medio y valora otro factor importantísimo, maltratado por el resto de compañías: la experiencia de usuario.

Y éste es el auténtico éxito de trastos (con cariño) como iPhone y Wii: la mayor parte de los usuarios no valora lo que lleva un aparato electrónico en las tripas, sino cuánto disfruta con él. Y los expertos en usabilidad e interfaces, publicistas e ingenieros en diseño industrial están ahí precisamente para eso, para convertir ese amasijo de siglas (ARM, CMOS, Li-Ion, HDSPA, GFlops…) en satisfacción, que al fin y al cabo es lo que mueve a la gente a soltar la pasta. Por cierto, Movistar ya está intentándolo:

Cómo nos conocen! xD

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